Tanatografía

22 mayo, 1999

Desde la penumbra

Publicado en Arte, Autoayuda, Escritura, Reflexión

(Madrugada.)

Holografía que recoge la vista de mi actual perspectiva y que contempla la esquina de un edificio con el cielo nocturno estrellado de fondo. ¿Hasta dónde llega el láser de la cámara que lo registra?

 

Este ejercicio de soledad que hago, no sé, el recogimiento del ser, tal vez.

Me muero por seguir creciendo. Tampoco lo ansío.

Yo me entendía bajo criterios del futuro. Todo el peso sobre mis espaldas, quizá Atlas.

 

Aclaro: Si me encierro en estos términos es porque estoy jugando a la cultura. Tampoco quiero engrandecerlo/me, soy como otro cualquiera, tengo las mismas miserias que tú. Me cabrea no hacerme entender, eso es todo; todos buscamos lo mismo.

En realidad, cuando me releo no puedo evitar el asco de oirme tan falso. En el momento en que damos significado a las cosas que hacemos se malversan. Deberíamos aprender a emplear bien nuestras ideas.

 

¿Es posible la utopía? No, pero si le echamos huevos (es una metáfora, no se me enfaden l@s feministas), quizá por lo menos evitemos auto-aniquilarnos. Quizá esto era la muerte del hombre.[1] No lo digo del todo en serio, pero quizá la solución que entronca con el siguiente paso de la evolución sea esa, la autodestrucción de la tierra como ente y ser viviente, y la pervivencia de la cultura humana como memoria fantasma. Nuestro recuerdo como una parte más en el infinito de la existencia, encarnando por fin la misma mirada de dios, desde el fondo del vacío existencial, donde se dirigen los rayos de los que hablaba al comienzo, desde el más allá.

 

Tengo una gran reserva para con mi propio pensamiento. Aún no estoy del todo completo. Recuerdo que siendo aún más joven, cuando lo deseaba sin saber cómo conseguirlo, ya tenía este gusto por reservarme, como hacen algunas mujeres con su virginidad, para tomar su tiempo, ver qué se siente antes y poder reírse una vez lo dejas atrás. (Cómo me cuesta a veces escribir.) En total, que por un lado tengo ganas de disfrutar a fondo este lado y por otro, me muero por partir hacia ningún sitio. Ansío el comienzo del viaje.

 

Regreso de mear [solo y a oscuras]. Soy un taco de paranoico. Todavía no soy capaz de enfrentarme a mi cobardía. Soy un miedica. Lo que soy descarao es honesto. Suerte que no soy buen escritor porque si no sería alcohólico. Curiosidad: Establecer tipologías de artistas según la preferencia por el tipo de droga empleada.

 

Vaya forma de escribir tengo. Me pregunto si alguien podrá leer esto además de mí mismo.

 


[1] Las palabras y las cosas (1966) Michel Foucault. Tras la muerte del Arte (Conocimiento) y de Dios (Verdad), ahora se trata del propio ser humano, el sujeto racional ilustrado, que se revela una construcción metafísica más, ideada para el conseguir el control social mediante el auto-dominio individual y colectivo.

Relacionado con este tema...