Tanatografía

21 noviembre, 1999

Milenarismo posmoderno

Publicado en Actualidad, Reflexión

El acontecimiento es realmente fascinante: Ante el último acceso de lucidez que supone lo Posmoderno y frente a la evidencia de las ruinas que hoy constituye cualquier modelo conceptual, la mejor contribución “al esfuerzo de reconstruir la realidad descrita” propone/denuncia el terror esquizofrénico como posición existencial negativa.

Rituales de la transparencia que exhiben el vértigo de comprobar la objetividad de las cosas; fascinación de la mirada descarnada de pasión frente a la ausencia de objeto. El arte moderno desafía su contemplación y toda seducción de la mirada, solo ejerce la magia de su desaparición. En la actualidad, la fatalidad del vértigo interior como abismo de la alteridad que empuja al sujeto hacia la identidad, anhelo de los barrotes. ¿Cuándo daremos cuenta de que es el otro quien nos sueña? Estrategias en la inmanencia: Emular aquello que se esconde, dispersarse en las apariencias para no morir, perderse en rituales encadenados; el cuerpo se convierte en metáfora. La revancha del objeto. La clausura de la cultura occidental. Crónica de una muerte anunciada. Baudrillard[1] evidencia con su gesto el último capítulo de una cultura agonizante. El panorama actual revela la inminencia, ya ha ocurrido, de un crimen todavía hoy im-perfecto, la definitiva conversión de la naturaleza humana bajo la sumisión de un patrón conceptual.

 

Otro apunte del fin del mundo (tal y como lo conocemos[2]): En el Estado de Idaho USA, se preparan concienzudamente para la inevitable crisis que depara el nuevo milenio. Mientras guardan provisiones de comida para un año y engrasan sus rifles, preparan los planes para la defensa vecinal y afirman: “Cuando sucede una crisis la gente hace todo lo posible para quitarte tus pertenencias y tienes que defenderte para evitarlo”.

Está claro que Estados Unidos es el lugar privilegiado donde esta situación tronará más evidente que en ningún otro sitio. (Mierda puta.) Según lo veo, una vez hayan acabado de sonar las doce campanadas que anuncian el cambio de milenio, los seres humanos no podrán volver a mirarse de la forma en que estaban acostumbrados. Esta fecha anuncia la caducidad del mundo en que vivimos, tal y como lo conocemos. No hay razones, solo evidencias.

En ningún momento pretendo aludir a exterioridad alguna, con estas letras contribuyo al fenómeno del milenarismo. Deseando que ocurra de una vez. Si la escritura quiere ser honesta consigo misma debe reconocer… (Todo lo que escribo suena a puta mierda, de hecho lo es. Cada escritor exhibe su yo interno, que no es otra cosa que la mentira, máscara, realidad, ausencia. Volver a ti mismo. Qué auto-imposición más guapa. Todos somos unos putos mierdas. ¿Por qué da tanto respeto escribir algo? Joder.)[3]

 


[1] El primer filósofo que escribe sobre la realidad que vivo y no desde un tiempo pretérito mitológico, sensación que tenía hasta el momento de la perspectiva académica. Leo Olvidar a Foucault (1977), Cultura y simulacro (1978) y algunos más de la década de los 90; tengo en casa La sociedad de consumo (1970).

Posmodernidad y apocalipsis: Modernidad y postmodernidad (1988) Josep Picó (Compilación).

[2] Repetir el estribillo de la canción de REM (1987) ad infinitum: “It’s the end of the world as we know it…”

[3] Como en anteriores ocasiones, estoy anticipando el 11S, aunque asocie el acontecimiento que intuyo con la propaganda del año 2000. Éste es el engaño que sufrimos(,) precisamente.

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