3 abril, 2016
Semitas
Publicado en Actualidad, Reflexión
Semanal XL: Felipe VI, Rey de Jerusalén.
La primera casa de la Luneta vendida a unos gitanos portugueses, inicio simbólico de la posterior marginalidad en el barrio, era de un hombre cojo que vivía con una mujer ciega. El Estado les dio una paga y se fueron a vivir a Valdepasillas.[1]
[1] “El más allá”, Móstoles de Badajoz, como decían en Bajarse al moro (1989) Fernando Colomo.