2 agosto, 2010
Sin fecha 23
Publicado en Arte, Dibujos, Ma(k)ia, Material, Reflexión

[Texto para una web documental de la asociación audiovisual FTZ, no realizada:]
La identidad pacense trae de cabeza a los promotores culturales, porque no se deja encerrar en etiquetas que terminan excluyendo minorías. No en vano vivimos de espaldas a todo aquello que nos fundamenta y enriquece: el río Guadiana y su margen derecha, la frontera no sólo geográfica con Portugal cosida por mil batallas y el contrabando, el patrimonio y costumbres de herencia árabe, los ancestrales megalitos, la siempre viva tradición gitana. Y para colmo, la cultura oficial se conforma con abundar en fórmulas decimonónicas, que redundan una eficacia legitimada por el turismo patrio, es decir, Carnavales, Feria, Semana Santa…
Quizá en Badajoz deba hacerse del defecto virtud, asumir el negarse copiando, y entender este ejercicio de indefinición como un puzle a medio terminar, compuesto de piezas que reflejan fragmentos muy distintos, a veces contradictorios que no encajan del todo bien y aún así coexisten dibujando una figura por ahora irreconocible; un enigma. Tal vez esto sea el ejemplo paradigmático de sociedad caótica y desestructurada, en continua transición hacia nuevas formas de organización, si no lo demora la resistencia al avance de la capitalización difusa ejecutada desde las instituciones.[1]
