Tanatografía

20 abril, 2005

Symbolon

Publicado en Actualidad, Escritura, Ma(k)ia, Reflexión

Hay distintos ejercicios posibles, sobre la base de la sincronización cultural: Uno pretende elaborar la conexión operativa entre lo material y lo energético.[1] Otro, articular un discurso sobre la posibilidad misma de enunciar la mentira sin pretensión de verdad. Y otro que pretende relacionar las diversas evidencias de la cultura humana en su deriva temporal.

Cualquier empeño en la búsqueda de conocimiento se funda en la sensación de inconformidad con el entorno y se desarrolla sobre la pretensión por materializar aquello que percibimos cuando descansan nuestros sentidos. La razón de que existan estas palabras se halla en la misma posibilidad que las hace reales. El motivo por el que estas palabras existen se debe a la misma intención de escribirlas así. Si escribo esto es porque puedo decir fuera de mí que no comprendo. Ejerzo la posibilidad de manifestar una incontestable sensación de incomodidad con mi presencia en el mundo.

Y por qué no, escribo esto porque en esta circunstancia se me ocurren un par de ideas o tres. Quiero compartir los productos implicados en mi empeño por comprender mis intuiciones. Lo fundamental es la conformidad con lo que sucede. Comprender consiste en rendirse a las evidencias. Todo cambia continuamente. El problema es pretender hacer de la permanencia permeabilidad, ¿la capacidad de ser atravesado para no desplazarse?

Lo último que hizo el actual papa [Ratzinger] antes de ser nombrado, fue advertir sobre los peligros del relativismo. La Historia de las mentiras.

 

Lo propio del ser humano es la producción simbólica. Symbolon: Unir lo dividido.[2] Toda cultura se funda en una fractura; el empeño siempre es conectar lo diverso. La ciencia se basa en la diferenciación de lo integrado. La existencia es el movimiento que percibimos como dinámicas paradójicas que albergan procesos opuestos simultáneamente: inspirar/expirar, unir/dividir, eterno/efímero, caos/forma…

 


[1] Todavía no conocía el Materialismo filosófico y la división: M1, M2, M3. Entender que la materia depende de la frecuencia del movimiento.

[2] Lo contrario de Diábolo, dividir lo unido. (Gracias a Pilar Baselga por esta apreciación.)

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