Tanatografía

21 julio, 2015

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Publicado en Autoayuda, Biografía, Ma(k)ia, Reflexión

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Atravieso un periodo de hiperconexión mental, otro más. Lo curioso es la sensación de sintonizar con el zeitgeist,[1] como si comprendiera lo que sucede en modo Casandra, aunque no por lo profético, sino por encontrar las palabras que se ajustan a esta realidad. Y no sé qué puede ser peor, si sentir estar del lado de la razón o la condición paranoica de saberse monitorizado y aceptarlo en forma positiva.

Siempre me he dicho que vivo en permanente crisis, es decir, adaptándome según se presentan las circunstancias, deambulando por todas las periferias y márgenes culturales, haciendo mi camino mediante la identificación con cada grupo para así encontrar mi diferencia específica, por contraste. Creo que estoy antecediendo la crisis de los 40, a falta de un año para cumplir la fecha oficial, aunque claro, este ya es el año. Me veo, una vez más, al borde de un salto al vacío de lo desconocido. Paradójicamente, cuanto mayor es la incertidumbre existencial, más se concreta la posibilidad de realizar aquello que parece imposible. Tengo claro el qué, pero desconozco cómo y no me queda otra que probar de nuevo. Lo mismo y lo distinto, simultáneamente. Iteración infinita.

 


[1] El espíritu del tiempo (Hegel), la sensibilidad contemporánea.

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