Tanatografía

17 noviembre, 2000

Salto al vacío

Publicado en Biografía, Reflexión

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Por más que lo intento no consigo desaferrarme de la sospecha. Trato de agotar toda la resistencia que yo mismo me ofrezco. A fin de cuentas, por qué preocuparse por nada si al final todo siempre sucede, sin más. Lo que haya de ser será. A veces me paro a pensar y pienso si no hago otra cosa que pararme a pensar, ¿sabes de lo que te hablo?

Ahora en serio. Tengo infinitas opciones: o me pongo a buscar una subvención interesada, llámese mecenas o similar, o que le den por culo a toda la raza humana y me lo monto de viva la Virgen de la Mandanga y Madre, muy señor mío. Para aspirar a obra summa hay que trabajar con los niveles de libertad/determinación bien atados. No hay más tomate. No sé dónde escribí el otro día sobre el placer de la experiencia del vértigo vital.

¿Cómo es que aún se extrañan de que todo ande así, tal como va? La convención general del pensamiento uniformado de tomar la realidad como si fuera su propio relato, confiere un patético espíritu de esperanza que alimenta perpetuamente el sueño de la definitiva emancipación, y por eso mismo y simultáneamente, la imposibilidad de su logro. ¿A qué oscuros pensamientos nos llevaría aceptar la puta verdad? Mi apuesta es sumergirse sin más en la locura. Ya veremos dónde nos conduce todo esto.

Nos vemos en el Pryca.

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