24 mayo, 2010
La condición simbólica
Publicado en Escritura, Reflexión
(Almería.)
No sorprende descubrir que los mitos universales más comunes coincidan con los temas clásicos de la filosofía: las condiciones para la Existencia y/de la Vida y/de la Cultura, o en otras palabras, el problema que supone hablar de dios, política o arte. La permanente actualidad y vigencia de las cuestiones fundamentales del ser humano se debe sin duda a su carácter enigmático, de laberinto y torre de babel, como recuerdo de su condición y límites.
La historia de la humanidad en su totalidad, todavía presente e incompleta, es un proceso de aprendizaje colectivo que orbita en torno al surgimiento de la dimensión simbólica y el desarrollo del lenguaje como realidad autónoma. No se trata de confirmar la certeza de lo obvio: esto es así, existimos. La dificultad estriba en comprender la complejidad de esta poderosa capacidad para intervenir en el equilibrio dinámico en su continua transformación.
Si contemplamos el conjunto de las manifestaciones humanas en secuencia temporal, podemos advertir que, más allá de los aspectos ideales que sugiere su comparación, confirman una diferencia radical específica que manifiesta las condiciones de su posibilidad. Esto es, no revelan ningún tipo de realidad trascendental, si acaso escenifican las circunstancias del particular desconocimiento en su práctica, la parcialidad de su incompletitud; exhiben la imposibilidad de su aspiración. Toda historia es el recuento de los errores necesarios que constituyen la memoria colectiva y todo error es siempre el producto de la interpretación, la sugestión del desdoblamiento, la adoración de un falso ídolo.
Retomando la cuestión de los temas fundamentales, se podría afirmar que toda cosmología o paradigma científico implica la aceptación tácita del triple mito del origen de la existencia, la vida y la cultura, enmascarando al mismo tiempo los tabúes de la muerte, el sexo y las drogas.
Así, escribo mientras sigas leyendo.