17 noviembre, 1996
Demasiado humano
Publicado en Dibujos, Material, Reflexión
Todo esto hace que me sienta bien conmigo. Darme cuenta del tat-hata [1] de la existencia me devuelve a mí mismo, sin juicios, completo, ineludiblemente. Y ya no es cuestión de decir bien o mal, es cuestión de ser, sin pesar ni vuelta de hoja. No es una posición ni una visión, no es un sustantivo; es un verbo, algo que se hace y no se puede determinar con palabras, solo hacerse. Lo humano es tratar de acotar una realidad desconocida, creándola al tiempo. Es una paradoja: vivimos tratando de rebasar la realidad que nosotros mismos hemos creado. Lo humano es la superficie y el límite. Tratamos de definirnos constantemente, porque es lo que nos define. Somos la tentativa de definición que se define. Vivimos en el límite que se hace superficie.
Esta metáfora me permite decir que la realidad humana y el mundo en que vivimos no es más que una proyección de dónde queremos vivir. La existencia es la voluntad de definir la existencia. A la pregunta ¿qué es lo humano? respondería: la propia pregunta, desde el primer al segundo signo de interrogación que la encierra. Otra metáfora: En la función sígnica no somos el significado, ni aquello que no conocemos que el significante representa; no somos ni lo que ha sido, ni el signo que ahora es. Somos la función de significación. Somos un verbo, no un sustantivo. Y toda esta tentativa de definición no hace más que demostrarlo.

[1] Esto es lo que hay, así es, amén. La cámara lúcida (1980) Roland Barthes.