13 marzo, 1999
Filosofía del arte
Publicado en Arte, Reflexión
La experiencia de cualquier manifestación cultural [o de la naturaleza] debe ser entendida a modo de impostura (Martí Perán[1]); frente a la obra solo cabe su experiencia, su contemplación callada y después, si se quiere se puede rumiar lo experienciado para construir otra obra propia. En el primer momento, estética, no cabe necesidad alguna de concepto, sus términos son inefables y por ello silenciosos. La crítica, al contrario, y como a lo largo de la posmodernidad se ha ido conformando, es el enfrentamiento con el proceso de construcción de la obra.
Por eso la poética es la práctica de la libertad y no la búsqueda de nada. Hay que reconocerse ejercicio innecesario. Tanto da la estética como la crítica; verdad y realidad: es estúpido recurrir a la valoración por la devaluación.
[1] Profesor de Estética, crítico de arte y comisario, que cerró la asignatura de Filosofía contemporánea del arte en formato de conferencia donde explicó su percepción del asunto.