18 agosto, 2015
Diálogo científico
Publicado en Ciencia, Reflexión
[Redes sociales (conversación).]
Desde ese punto de vista, la polémica sobre la neurociencia parece el meollo del asunto en la actualidad, cuando la tecnología posibilita la materialización del fantasma idealista y su relación con el control de los individuos. ¿Ghost in the shell by Arthur Koestler?[1] Se puede establecer una comparación, la relación entre el universo mecanicista y la sociedad de dominación.[2] La normalización del trauma, el malestar en la cultura.
La cuestión es comprender que la científica también es una ideología. Y la legitimación que la ciencia aporta en la actualidad es una forma de justificar la aberración de la sociedad que administra. Cuando se convierte el método en dogma. La diferencia entre ciencia y cientifismo, la religión del siglo XXI o la que ya cuenta con mayores fanáticos, mira qué te digo, tal y como están los acontecimientos. Yo hablo con profesores de universidad que aseguran CREER en la ciencia. Así no vamos a ningún sitio. Yo intento comprender la realidad que percibo, y repito, el problema es quien CREE en la ciencia, con la actitud más anti-científica posible y encima viviendo a su costa. Esto, para mí, es el signo del tiempo que nos ha tocado vivir.
Es más, lo que identificamos como religiones o mitologías son las metáforas de la ciencia de aquellos tiempos y lugares. El método solo vale para detectar regularidades, pero todo cambia continuamente. Las constantes universales no lo son en absoluto, se determinan por consenso.[3] Para mí, la ciencia pura, que no exacta, está determinada, no por el Método, sino en la sofisticación de las estrategias simbólicas empleadas. El problema no está en el universo, sino en la construcción simbólica que nos permite conocerlo e intervenir sobre la realidad, es decir, la respuesta está en las Ciencias humanas. Y a día de hoy, la evidencia de la confusión categorial en todas las disciplinas, desconectadas entre sí debido a la especialización, revela el desconcierto producido por la crisis entre paradigmas.
Así no salimos de la dicotomía que denunciaba. El problema es la lógica matemática aplicada por ejemplo a la física, que nunca podrá sustraerse a la ambigüedad que atribuyes a las Humanidades: Big Bang, antimateria, supercuerdas, dimensiones paralelas, viajes en el tiempo, la fuerza (fuerte y débil)… son términos de ciencia-ficción. La cuestión es la oposición entre lógica e intuición, cuando la Historia de la ciencia demuestra que siempre van de la mano. Luego el problema es la no traducción entre distintos lenguajes, el mito de la torre de Babel.
La pregunta es ¿a qué necesidad atiende cada una de las formulaciones empleadas? La ciencia aplicada contemporánea está destinada al control de las sociedades capitalistas. Insisto, pretender que es posible la comunicación sin ambigüedades, es defender un pensamiento homogéneo, eso sí, posible bajo parámetros racionales, lógicos, matemáticos… Estamos de acuerdo en que el problema es de confusión entre categorías, lógicas, epistemologías.
Lo que intento decir en todo momento es que desde la actual ciencia, la de las universidades reales y concretas, hay un desbarajuste debido justo a lo que hablamos. Esa ciencia, en tanto que lógica formal para validar el método experimental y crear fórmulas susceptibles de crear tecnologías (materiales o no), entiende como contradictoria toda forma de ciencia no basada en esos mismos criterios. Insisto en que el problema está en la institución científica cuando propicia y fomenta ese tipo de comportamiento, donde “el que se mueve no sale en la foto.”[4] Supuestos científicos, legitimados por su título y cátedra, comportándose como obispos, que defienden el dogma pero no lo cumplen ellos mismos.
La institución científica es la mafia de las universidades que dependen del dinero de los mercados y obliga a los espíritus científicos a tener que buscarse la vida por su cuenta, como herejes anti-dogmáticos. El problema es la ideología que presupone así la realidad, simplificada por conveniencia. El meollo del asunto es que las Ciencias sociales pueden ayudar a explicar los contrasentidos provocados por la lógica formal. Y, puesto que el lenguaje es la base del pensamiento, no es que la lingüística sea una ciencia, más bien, el contrasentido de la disciplina evidencia que el enfoque desde la lógica es insuficiente. El arte, como ciencia del símbolo, es la única ciencia verdadera.
[1] La película de Mamoru Oshii, 1995, y el libro The ghost in the machine, 1967.
[2] Caos y orden (2000) Antonio Escohotado.
[3] Science delusion (2012) Rupert Sheldrake.