Tanatografía

5 noviembre, 1994

Paseo por Barcelona

Publicado en Biografía, Fotos, Ma(k)ia, Material

 

Lo maravilloso de esta ciudad es que siempre tiene, y tendrá, lugares y cosas nuevas que descubrir, aunque vuelvas por el mismo sitio donde ya habías pasado antes. Decidimos [Pablo y yo] dirigirnos al puerto, cuyas aguas todavía no habíamos visto. Y de camino, al final de la Rambla, nos encontramos una imagen no falta de cierta ambigüedad. Un hombre de unos 60 años, con pelo cano y barriga, enfundado en una camiseta, unas mallas y unos patines en línea. ¿Qué tiene de curioso? El tío llevaba pegada al torso una radio con música flamenca que acompañaba a las castañuelas, mientras patinaba alrededor de los asombrados turistas que por allí pasaban.

Por el puerto adelante llegamos hasta la playa, desde donde por fin se veía el mar abierto. Andamos al borde del agua, con la arena a la izquierda. El sol nos da en la espalda y proyecta nuestras sombras hacia la derecha. Yo voy sin camiseta, con la melena al viento, la chupa vaquera a la cintura y el tubo de cartulina a la espalda.[1] Mis vaqueros negros ajustados y las botas rojas redondean una figura que me gusta especialmente. Mientras paseamos, todo el escenario que nos rodea me recuerda a la sensación de atemporalidad que transmite la película Léolo:[2] el mar espumoso, agitado, sucio y gris, la arena llena de piedras, el paseo infinito chorreando óxido, los edificios cercanos, derruidos o en ruinas, y las personas en la playa, envueltos en una grisácea neblina, con las nubes de tormenta oscuras y brillantes a contraluz.

Como si el tiempo se hubiera detenido y no existiera pasado o futuro, pues se han fundido creando un nuevo presente que perdurará siempre. Esta escena me recuerda la película The Doors [3] (bueno, ya estamos…) en la que Jim Morrison le propone a Ray Manzarek crear una banda de rock. Y no solo la escena, la química que se produce entre dos personas con inquietudes afines, que puede desembocar en una productiva relación. Al dejar la playa, al final del puerto, llegamos a un par de torres gemelas llamadas edificios…[4] son  impresionantes. Nos sentamos a descansar en una fuente[5] junto a ellas.

 


[1] Como un moderno samurai sin dueño o Ronin (1984) Frank Miller y Lynn Varley.

[2] Jean-Claude Lauzon, 1992.

[3] Oliver Stone, 1991.

[4] Torre Mapfre y Hotel Arts.

[5] Peix d’Or (Pez de Oro) de Frank Gehry, que completa el conjunto arquitectónico con los jardines Atlànta y la antigua chimenea industrial de Can Folch. (Wikipedia.)

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