2 diciembre, 2003
Tanatografía
Publicado en Arte, Autoayuda, Dibujos, Escritura, Ma(k)ia, Material, Reflexión
Drama personal: No acabo de creérmelo. Imagino que hacerlo supondría abrazar la auto-consecuencia y sin embargo me aterra despedirme de la jaula que habito y me conforma. Me digo que ese paso implica sublimar mis elucubraciones para construir una nueva máscara; el círculo que produce realidad. Estoy embarcado en un viaje de ida y vuelta. Primero me dirigí hacia el espesor de la producción de sentido humana y al topar con su límite regresé para concluir la vida que había abandonado.
Todo esto ha derivado a una doble posibilidad: la experiencia multidisciplinar en distintos ámbitos creativos contemporáneos por un lado y por otro, la consolidación del interactivo Enteosofía, el hipertexto Tanatografía y demás proyectos asociados, aún sin forma. Si esto es real para mí, veo mi trayectoria desarrollada en la interrelación contradictoria propia de lo real, pero guiada por la intuición de una dinámica paradójica que hiperrealiza la ilusión que funda la civilización. La cuestión: ¿Qué modo corresponde con esta coherencia sincrónica? En principio tengo claro a qué no debo aspirar. El modo adecuado aparece al superar las posibilidades guiadas por el deseo; cuando se invoca lo involuntario y lo desinteresado entra en juego la intuición. Y perseverancia, nada más. Impecabilidad.
Transcripción de mis diarios con la intención de hacer pública mi investigación existenzial. Documentar la emboscadura en su recorrido. Qué tengo entre manos: Esto es la segunda fase de un proyecto que he venido gestando durante los últimos años. La primera fase se forja en paralelo a la construcción de mi individualidad psicológica, típica de la pos-adolescencia. El conocimiento teórico a priori del proceso, sumado a mi intención por llegar hasta el meollo de La Cuestión desemboca en una profunda crisis a todos los niveles. El cuestionamiento absoluto de la realidad me precipita a una deriva existencial, análoga a una enajenación lúcida, resuelta en la producción de diversos artefactos culturales: textos, dibujos, objetos, eventos… La consecuencia de este experimento vital propicia su continuación en otro nivel, comenzado con la catalogación de los documentos generados para una reelaboración ulterior. El primer paso en este segundo tramo se llama, por ahora, Tanatografía. Emboscadura de un artista frustrado.[1]

[1] La emboscadura (1951) Ernst Jünger.