4 mayo, 2014
Heterónimo
Publicado en Autoayuda, Biografía, Ma(k)ia, Reflexión
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Estoy bien. Ha sido serio pero no grave, más una cuestión estética que funcional. En realidad, lo que me llama la atención es que, de alguna forma, me he mutilado los dedos anular y corazón de la mano izquierda, siendo zurdo, y me pregunto por las implicaciones simbólicas. Si perteneciera a la yakuza he pagado por traicionar a mi clan y desde una perspectiva iluminista mi mano está haciendo los cuernos permanentemente por la venda, pero además ¿no estaría relacionado con el gesto napoleónico del brazo en cabestrillo, la mano rota? ¿Puede esto significar que he sido aceptado en mi disidencia, libre para llevar mi empresa adelante?
A partir de ahora tengo otro nuevo seudónimo: Manco Muñón, el Cervantes/Quijote del siglo XXI, salvando todas las distancias posibles, por supuesto. Me permito frivolizar un poco con el asunto porque hace ya dos semanas que sucedió, porque me di cuenta de inmediato que podría haber tenido consecuencias mucho más graves y porque creo que es la mejor forma de integrar los accidentes, simbólicamente, ya que no hay significado en las catástrofes.[1] En cualquier caso, has dado con la tecla: yo he sido el primero en cuestionar mi aparente aceptación desde el comienzo, ya que en cierta forma me siento aliviado de una carga auto-impuesta, de la incapacidad de aceptar la dificultad, el contratiempo, el error.