7 mayo, 1997
Soberbia
Publicado en Arte, Dibujos, Entea, Ma(k)ia, Material, Reflexión
En referencia a War(w)hole, descubro los secretos sobre la creación artística que hasta ahora desconocía. Por primera vez me siento y reconozco hacedor de arte, sin mayúsculas. Hoy, mientras planteaba la solución al problema de la iluminación, me reconozco partícipe activo de la función creadora y sus características: aúno el pensamiento conceptual, el lingüístico y el visual/objetual/material para la consecución de una idea, que es además origen y fruto de otras tantas que la complementan. Por primera vez tomo conciencia de lo que supongo antes hacía inconscientemente.
Como ya he reflejado en una nota de trabajo, llego incluso a establecer una conexión con el lenguaje del cómic que, más allá de la narración de historias, es un vehículo perfecto para la comunicación de ideas en un sentido más amplio. La unión del lenguaje escrito y el visual, con el añadido de la secuenciación, que puede no ser explícita mediante gutters,[1] llevan a algo más que la simple transmisión de información que ambas proporcionan por separado. Este lenguaje jugando con lo que no hay permite acercarse precisamente a lo que no-es y que no es otra cosa sino el propio pensamiento. A falta de la esperada comunicación mental pura, no veo un medio más eficaz que el cómic, sobre todo cuando se defina mejor y tienda hacia una función comunicativa propia, incluyendo a la vez palabras, imágenes, sensaciones, ideas… Synaesthesia.

Esto me lleva al otro gran descubrimiento que ayer realicé. Ocurrió cuando por fin me decidí a ir a la Biblioteca de Filosofía con la excusa de hacer una traducción para una investigación de Pedagogía. Confieso que he retrasado el momento debido a la ansiedad con que deseaba realizarlo. Al final no pude más, me desvivía con esta situación. Por fin me inicié en la búsqueda del significado de las palabras. [Repetir en mayúsculas.] No solo de lo que Humano, Probabilidad y Paradoja significan, sino en lo que las propias palabras son, el conocimiento de qué, cómo y por qué de su importancia. El resultado ha sido incluso mejor de lo deseado y el retraso se debía al miedo ante una posible decepción. Pero no ha sido así. Cuanto más investigaba más disfrutaba de una euforia que me inundó y a la que sucumbí entregado en cuerpo y alma. Y no debería, porque me conozco y sé lo que alucino, pero no pude evitarlo. Estaba ebrio por el montón de puertas que se abrían; me sentía en medio del delta. ¿Uno piensa extensiones de lo que es o bien es el resultado de lo que piensa? Esta disyuntiva no es tal, disyuntiva ni pregunta, y se soluciona con la dinámica que ella misma supone. Un beso al mundo.
Añado un apunte más: Lo verdaderamente importante es el modo en que esto incide en mí. Este nuevo yo que albergo, o que me alberga, no es el que antes era. Solo temo que ahora me invade lo que puede ser tildado con una palabra: SOBERBIA. Y supongo aliviado que el mero hecho de cuestionarlo signifique lo contrario. Siento que el resto de la gente no está a mi altura. ¡Toma ya! Me da la impresión que haber sufrido durante tanto tiempo me ha hecho ver los problemas como algo secundario. Sucumbir a cuestiones tan intrascendentes solo puede ser consecuencia del desconocimiento de las mismas. No hablo de ciencia ni de nada parecido, es algo más psicológico. Una vez que sabes de verdad lo que sucede no puedes hacer más que verlo con cierta distancia e incluso con desdén. Y tampoco hablo de objetivación ni consuelo. Mi soberbia se debe a que ni siquiera tengo la oportunidad de comunicarlo a los demás porque no lo entenderían, porque no están en el mismo nivel de pensamiento que el mío. Por eso, las cuestiones ya superadas me provocan hastío. Otra característica de este hastío mío es que me aburre pensar cosas que ya no tienen cabida. Y tener compasión por los demás. (Creo que no puedo seguir…)
[Después.] Solo anotaré que me sobrevino tal soberbio cabreo con esta situación de incomprensión y soledad, que acabé provocando una tormenta, también soberbia, donde cayeron agua, rayos, truenos, granizo y mala hostia, sobre todo mala hostia. Tormenta de mi tormento.
[1] Relación y límite entre viñetas, por regla general, el espacio en blanco al fondo de la página o una línea, pero también la propia yuxtaposición, o incluso la fusión. Understanding comics (1993) Scott McCloud. (Análisis en PDF.)